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viernes, 5 de diciembre de 2014

No hay Presidente en México



El jueves pasado constituyó la última oportunidad de Enrique Peña Nieto para demostrar al pueblo mexicano y a la opinión pública internacional que él es en verdad el primer mandatario del país. Si fuera él quien realmente diera las órdenes, hubiera tomado el sartén por el mango, pedido la renuncia de la mayor parte de su gabinete y llamado a un amplio proceso de reconciliación nacional. Una acción clara y valiente de esta naturaleza le hubiera abierto una pequeña ventana de posibilidad para poder cambiar el curso de la historia presente. Pero ya es demasiado tarde.
Este 30 de noviembre de 2014 culmina el segundo año de la presidencia de Peña Nieto con la sociedad de pie y más fuerte que nunca. Mientras, tanto la revelación por France 24 de un nuevo grupo de estudiantes desaparecidos en Cocula, Guerrero, como el descubrimiento por Carmen Aristegui de una nueva casa de Grupo Higa al servicio de Peña Nieto, confirman una vez más que el régimen actual está podrido hasta la médula.
Se le cayó la máscara a un sistema mafioso cuyo único interés es matar y robar. Cada día más personas se dan cuenta de que el señor que despacha en Los Pinos no es más que un viejo burócrata de cuarto nivel que solamente sabe seguir órdenes superiores. Es difícil imaginar que el pueblo aguante cuatro años más de las mismas burlas y desprecio de parte de la clase política.
La noche anterior del pomposo anuncio de su nuevo decálogo en Palacio Nacional, Peña Nieto conversó vía telefónica con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. De acuerdo con una fuente oficial quien habló con el diario El País bajo condición de anonimato, los dos mandatarios platicaron sobre los desaparecidos de Ayotzinapa y coincidieron sobre la “necesidad de seguir trabajando para atender cuestiones que afectan la seguridad”. En otras palabras, Obama dio otro espaldarazo de impunidad a Peña Nieto y palomeó las propuestas que el mandatario mexicano presentaría el próximo día en Palacio Nacional.
E inmediatamente después del anuncio del decálogo, las primeras voces que se levantaron en un coro teatral para celebrar la iniciativa fueron las de la oligarquía nacional, representadas por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin). Celebraron las medidas anunciadas por Peña Nieto y señalaron, no sin razón, que constituyen el perfecto “complemento de las grandes reformas estructurales aprobadas en meses recientes”.
Tanto Obama como los oligarcas tienen importantes motivos para festejar el decálogo anunciado por su empleado en Los Pinos. Su esencia es acabar de una vez para siempre con la gran tradición de lucha política y conciencia social de los pueblos rebeldes de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Así como la consistente represión y encarcelamiento de estudiantes inocentes desde el 1 de diciembre de 2012 surge de la sed de venganza del régimen en contra de la irrupción de #YoSoy132, el nuevo ataque materializa el deseo de venganza de Peña Nieto en contra de la valiente desobediencia de Ayotzinapa y los pueblos del sur.
El mensaje de Peña Nieto fue meridianamente claro. Colocó a los “estados de la frontera norte”, con sus maquiladoras infames, narcotráfico desbordado y violencia fuera de control, como el ejemplo a seguir para los estados del sur que supuestamente sufrirían las consecuencias de sus “rezagos ancestrales”. En otras palabras, por medio de una combinación de limosnas, mordidas y represión, se impondrá el “orden” necesario para saquear los enormes recursos naturales del Istmo de Tehuantepec, los Altos de Chiapas y las montañas de Guerrero, así como para encadenar la población a la voluntad de Walmart, Chevron e Iberdrola.
Las nuevas “zonas económicas especiales” de Peña Nieto no son otra cosa que la resurrección del sueño de Vicente Fox de establecer un “Plan Puebla Panamá”. Se mantiene firme el objetivo de destruir las culturas ancestrales del sur y convertir todos los estados de la región en una gran maquiladora al servicio del capital internacional más rapaz. Recordemos que Fox incluso prometió desde antes de tomar posesión que durante su gobierno el 20 de noviembre dejaría de celebrarse el aniversario de la Revolución Mexicana para convertirse en el día de festejo nacional del Plan Puebla Panamá.
Y los nuevos “programas sociales” promovidos por Rosario Robles en coordinación con Coca Cola, Nestlé y MacDonalds evidentemente no acabarán con el hambre lacerante en la región. Su principal objetivo será moldear los gustos y las conciencias del pueblo para que acepten sin mayor protesta la conquista del sur por los buitres del norte.
Recordemos cómo el pasado 11 de enero una parte de la comitiva de Robles embistió y mató a un niño de dos años que observaba la llegada de la funcionaria federal a un acto con Peña Nieto y Ángel Aguirre en Cochoapa el Grande, Guerrero, el municipio más pobre del país. Aunque Proceso dio a conocer la información, el incidente fue ignorado por la mayoría de los medios y encubierto por las autoridades. Fue un ensayo preliminar para los encubrimientos de Tlatlaya e Iguala, así como una clara estampa de las verdaderas prioridades de la flamante secretaria de Desarrollo Social.
La buena noticia es que una vez más el régimen demuestra su total ausencia de brújula ideológica o legitimidad histórica. Así como Carlos Salinas de Gortari tuvo que recurrir a la figura de Emiliano Zapata para intentar justificar la privatización del campo y Enrique Peña Nieto quiso utilizar el legado de Lázaro Cárdenas para defender la entrega del petróleo a manos extranjeras, hoy quien se ostenta como presidente de la República busca manipular los justos reclamos de “Todos somos Ayotzinapa” para acabar con el espíritu rebelde que hizo posible la actual efervescencia social.
La verdadera estrategia para evitar “otro Ayotzinapa” no será entonces el combate al crimen y la corrupción, sino acallar la protesta social con el fin de evitar otra crisis política similar. El régimen sigue sin capacidad de proponer o articular una nueva visión afirmativa del país y se limita a intentar robar las banderas de la sociedad y vengarse de sus adversarios. Son signos de un sistema desesperado, totalmente vacío por dentro y al borde de una implosión histórica sin precedentes.

Peña entrega a constructora de cuñado de Salinas contratos por más de Mil mdp

Hipólito Gerard Rivero, cuñado del expresidente Carlos Salinas de Gortari. 


MÉXICO, D.F.- La falta de transparencia y el amiguismo en la entrega de contratos de obra pública sigue deteriorando la imagen del presidente Enrique Peña Nieto.
Ahora se sabe que el gobierno federal ha venido beneficiando con contratos por un monto de al menos mil 191 millones de pesos a la constructora que encabeza Hipólito Gerard Rivero, cuñado del expresidente Carlos Salinas de Gortari.
Constructora y Edificadora GIA + A S.A de C.V, empresa de la que es directivo y accionista el familiar de Salinas, hace obra gubernamental en los estados de Campeche, Nayarit y Estado de México, los tres gobernados por el PRI.
Sehizo una solicitud de transparencia el pasado 5 de noviembre en la que se documenta el tráfico de influencias y los negocios que Peña pone en manos, ahora, de familiares del expresidente más repudiado por la sociedad mexicana.
Por cierto, GIA está dentro del consorcio de compañías que habían ganado la licitación del tren rápido México-Querétaro y que fue cancelada por las dudas que despertó la presencia de su compañía y de Grupo Higa, protagonista del escándalo de la “Casa Blanca” de más de 7 millones de dólares, propiedad de la actriz Angélica Rivera Hurtado, esposa de Peña Nieto.
GIA factura al año cerca de 4 mil millones de pesos y se ubica entre las 12 constructoras más importantes del país.
La nota del portal detalla:
“Una solicitud de transparencia hecha el 5 de noviembre para solicitar los contratos de obra federal que la empresa tiene celebrada con los distintos estados durante la actual administración que inició el 1 de diciembre de 2012 arrojó que Constructora y Edificadora GIA + A tiene cinco obras en proceso que en su conjunto superan los mil millones de pesos.
“La primera de estas obras es la “construcción de terracerías, estructuras, estructuras, obras de drenaje, pavimento de concreto asfáltico, señalamiento vertical y horizontal, obras inducidas y obras complementarias de la carretera Ixtlahuaca –Jilotepec, tramo desde el Km 131+000 al Km 139+000 en el Estado de México”, por un monto de 156 millones 617 mil 958 pesos. En la respuesta de transparencia se aclara que la obra fue adjudicada en la Dirección General de Obras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, en la Ciudad de México.
“Otra de las obras adjudicadas a la empresa es la “construcción del entronque Chiná y sus accesos del Km 12+500 al Km 14+000, del tramo del libramiento Campeche, de la carretera libramiento Campeche y del Ramal Aeropuerto, entronque Chiná”, por un valor de 304 millones 981 mil 457 pesos. Al final del documento en el cual se informa de esta obra, emitido por la SCT Campeche, se aclara que en la concesión participan dos empresas: Fosmon Construcciones S.A de C.V, con e 30 por ciento y Constructora y Edificadora GIA + A con el 70 por ciento.
“En este contrato participan dos empresas, la cual Constructora y Edificadora GIA + A es accionista el Sr. Hipólito Gerard”, señala la respuesta.
“El estado de Nayarit es la entidad en la que la compañía registra más contratos en proceso, de acuerdo con las respuestas vía transparencia. En esta entidad cuenta con tres obras en curso que registran un avance de entre 31 y 1 por ciento.
“La obra de mayor monto es la que corresponde a la licitación LO-009000999-T349- 2013: “Construcción de terracerías, obras de drenaje, pavimentación de concreto asfaltico, estructuras, obras complementarias y señalamiento de la carretera: Jala – Puerto Vallarta, tramo: Jala – Compostela, del Km. 46+380 al Km. 553+960”, que registra un avance de 31.2 por ciento y cuyo monto del contrato es de 313 millones 067 mil 113 pesos. Este contrato fue adjudicado a GIA y a Construcciones Urales, S.A de C.V y AZVI, S.A.
“La segunda obra es la licitación LO-009000999-N479- 2013, adjudicada a las mismas dos empresas, referente a la “construcción de terracerías, obras de drenaje, pavimentación de concreto asfaltico, entronque a desnivel, estructuras, obras complementarias y señalamiento de la carretera: Jala – Puerto Vallarta, tramo: Jala – Compostela del km. 0+000 al km. 7+520 y obras complementarias del km. 7+520 al km. 20+000”, por un valor de 279 millones 296 mil 767 pesos, con un avance de 24.4 por ciento.
“La tercera obra con número de licitación LO-009000999-T255- 2014 es la construcción del entronque a desnivel Compostela II ubicado en el km 554+697.32 de la carretera Jala – Puerto Vallarta, tramo: Jala – Compostela, con un avance de 1.40 por ciento y un monto de contrato por 137 millones 214 mil 324 pesos, según información del Centro SCT Nayarit.